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Cómo evitar ser un mal compañero de cuarto
Por Jason Alderman

Para muchas personas, tener un compañero de cuarto es una transición natural entre abandonar la casa de los padres y comprarse su propia casa. Puede ser una buena forma de recortar los gastos y ahorrar para el futuro. Pero si no se es cuidadoso, la convivencia puede generar discusiones constantes sobre las finanzas y los platos sucios.

Los problemas con los compañeros de cuarto no se limitan solo a los extraños. Cuando los adultos jóvenes con problemas económicos vuelven a vivir con sus padres, o cuando los padres mayores se mudan con sus hijos por motivos financieros o de salud, si no se tiene cuidado, pueden salir a la luz problemas familiares suprimidos.

La clave para vivir armoniosamente con otras personas es la comunicación abierta. Todos deben sentirse libres de preguntar, de buena manera, sobre la situación financiera y preferencias de vida de sus compañeros. Programe reuniones habituales para hablar sobre los temas de la casa y expresar cualquier queja o inequidad percibida antes de que se magnifiquen y arruinen la relación.

Trate de ponerse de acuerdo sobre los detalles de la convivencia antes de mudarse. Si se está mudando a un hogar conocido, asegúrese de comprender y aceptar la forma en que se dividirán las obligaciones financieras y las tareas. Aquí van algunas consideraciones:

  • Quien firme el contrato de alquiler será el responsable de pagar el alquiler y de cumplir con cualquier otra obligación legal. Por lo tanto, tal vez sea bueno que todos los cohabitantes firmen el contrato, de ser posible.
  • Tal vez necesite la autorización del propietario para que se pueda mudar un compañero de cuarto. El propietario puede pedirle que emita un cheque de crédito o incluso que firmen un nuevo contrato de alquiler.
  • Si una de las habitaciones es más grande o tiene baño privado, tal vez no sea justo que ambos habitantes paguen lo mismo. Lo mismo ocurre cuando el uso de la cochera u otras instalaciones del edificio no es equitativo. Calculen el monto del alquiler juntos para que nadie se sienta molesto después.
  • Averigüe qué servicios paga el propietario y qué servicios deberá pagar usted y su compañero. Tenga en cuenta el nivel de uso: por ejemplo, si uno trabaja en casa y usa la calefacción todo el día, o si el otro nunca mira TV ni usa Internet.
  • Algunas personas son muy posesivas con respecto a la comida, especialmente cuando el presupuesto es acotado. Decidan si compartirán la comida, los suministros de limpieza y otros artículos domésticos o si cada uno comprará el suyo, y establezcan las reglas para la reposición de los artículos usados.
  • Muchos propietarios (y empresas de servicios públicos) aceptan un solo cheque, por lo que se deberá decidir quién paga las cuentas todos los meses. Divida el riesgo poniendo cada servicio a nombre de una persona diferente.
  • Cada compañero de cuarto debe tener su propio seguro de inquilino; de lo contrario, sus bienes y su responsabilidad no estarán cubiertos en caso de robo o accidente.
  • Si su casa necesita muebles o electrodomésticos para las áreas comunes, tal vez sea más simple comprarlos individualmente – y guardar los recibos – para que, al mudarse, no haya problemas en cuanto a quién pertenecen.
  • Inevitablemente, sus bienes se mezclarán con los del otro. Para facilitar las cosas si, eventualmente, tiene que desmantelar la casa, haga un inventario para saber a quién pertenece cada cosa.

Tal vez sea conveniente redactar un contrato con su compañero que establezca las reglas y deberes de la casa. Además de las cuestiones de pagos y costos compartidos detalladas arriba, incluya también cuestiones como:

  • Reglas para recuperar su parte del depósito de seguridad.
  • Reglas acerca de mascotas, invitados, fiestas, ruido, consumo de tabaco, alcohol y otros posibles motivos de discordia.
  • Esquema de limpieza y responsabilidades.
  • Acuerdo sobre cómo reparar los daños causados por los propios compañeros de cuarto o sus invitados.
  • Procedimiento en caso de que alguno quiera mudarse, incluyendo el tiempo de preaviso y quién debe encontrar a un nuevo inquilino.


Este artículo tiene por objeto brindar información general y no debe ser considerado como un de legal, un consejo impositivo o financiero. Siempre es buena idea consultar con un de legal, un asesor fiscal o financiero para obtener información específica sobre la aplicación de las cierto leyes impositivas a su caso en particular y sobre su situación financiera específica. También debería consultar con un abogado para determinar de qué manera las leyes sobre bienes raíces, el derecho testamentario y/u otras leyes aplican para su situación específica.

Jason Alderman dirige los programas de educación financiera de Visa. Para inscribirse y recibir un Boletín de Noticias Electrónico financiero personal gratuito mensualmente, vaya a www.practicalmoneyskills.com/newsletter.